Cambio Climático y Salud
Lugar: Salón Brahms
Día: viernes 14 de octubre de 2011.
Hora: 8:00 a.m.- 12:30 p.m.
Coordinador: Leonardo Quiroz. Profesional Especializado Área Vigilancia en Salud Pública. S.D.S.
Moderador: Katalina Medina Profesional Especializado Área Vigilancia en Salud Pública. S.D.S.
Objetivo
Intercambiar experiencias y conocimientos sobre los estudios de Calidad de Aire y Salud; vulnerabilidad al cambio climático y los procesos de adaptación y mitigación en las grandes ciudades de la región.
Ponentes
Christovam Barcellos. Fundación Oswaldo Cruz. Rio de Janeiro. Brasil.
Fabián Méndez. Director Escuela de Salud Pública Universidad del Valle. Cali. Colombia.
Marcela Varona Uribe. Coordinadora Grupo Ambiente y Salud.Instituto Nacional de Salud. Colombia.
Luis Jorge Hernández. Grupo ASIS S.D.S. Colombia.
María Patricia González. Epidemióloga, Dirección de Planeación y Sistemas S.D.S.Colombia.
Descripción
El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) reporta que la temperatura media del planeta aumenta de manera continua y que ese incremento puede atribuirse a las actividades humanas que alteran la composición de la atmósfera, especialmente mediante la emisión de gases de efecto invernadero (GEI – Grupo intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, IPCC, 2007). Según la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, el calentamiento global representa un riesgo para la humanidad porque “puede interrumpir la vida y los medios de vida de cientos de millones de personas en el planeta” (ONU, 1992), y dado que la población humana se concentra en las ciudades es un tema central para los gobernantes actuales y futuros (Montezuma, 2011).
Según datos de modelaciones realizadas en Europa el aumento de temperatura afectará el suministro de servicios ecosistémicos como el agua potable y la producción de alimentos. Los escenarios de uso del suelo mostraron una tendencia general a la reducción de las áreas agrícolas dedicadas a la producción alimentaria. Los modelos prevén en especial el impacto del cambio de los regímenes de lluvia sobre las aguas de escorrentía, que en verano se verían reducidas pero en invierno causarían inundaciones. También se espera una pérdida de biodiversidad. De darse todos estos pronósticos, el impacto no sería solo en los ecosistemas, sino también en la cultura de la población estrechamente relacionada con el uso del suelo (Schroter, 2005).
El impacto previsto en la salud de la población humana, por un déficit en los servicios ecosistémicos, ha sido documentado extensamente por la Organización Mundial de la Salud.- OMS que atribuye a deficiencias en el abastecimiento de agua el 80 % de las enfermedades diarreicas (OMS, 2004); o por la UNICEF que afirma que la falta de alimentos causó la muerte de 11 millones de niños menores de 5 años habitantes de países “en desarrollo” (UNICEF, 2011) a estos efectos deben sumarse fenómenos como la potencial migración de especies causantes de la producción de enfermedades o los efectos de períodos de frio y calor extremos. (Grupo intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, IPCC, 2007).
Todos estos resultados en salud se expresarán de forma diferencial en función de la vulnerabilidad de los territorios y poblaciones, la cual depende no sólo de las condiciones ambientales o de la capacidad de adaptación de sus sistemas ecológicos y sociales, sino también del contrato social y de cómo lo desarrollan quienes gobiernan.
Para enfrentar el cambio climático, los países deben desarrollar las estrategias de mitigación y de adaptación, entendiendo la primera como el conjunto de esfuerzos para disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero y la potenciación de sus sumideros, y la segunda como el conjunto de acciones que permiten ajustar los sistemas naturales y sociales para proteger a la generación humana actual y futura (IDEAM, 2010). Entre las acciones de mitigación y adaptación se identifican el uso de fuentes de energía renovables, la redefinición de zonas de reserva que prevengan la fragmentación de los ecosistemas, el aumento de la eficiencia en la producción de alimentos o el uso óptimo del recurso hídrico, todo esto dirigido por una gestión en la que deben participar todos los grupos de interés con un fuerte papel de los científicos (Schroter, 2005) ya que “ no es posible diseñar una política pública apropiada si no se cuenta con diagnósticos técnicos que sean precisos y adecuados” (Behrentz, 2011).
El panel sobre “Cambio climático y salud. Procesos de adaptación en las grandes ciudades. Avances y retos”, trata de estos temas con énfasis en las experiencias de las ciudades y regiones en el desarrollo de procesos de adaptación y en los análisis de vulnerabilidad que permiten seleccionar las intervenciones técnica y socialmente más adecuadas a nuestros territorios.


